La regla del Oso Idiota
distraer.
1. tr. divertir (‖ apartar, desviar, alejar). U. t. c. prnl.
2. tr. divertir (‖ entretener). U. t. c. prnl.
3. tr. Apartar la atención de alguien del objeto a que la aplicaba o a que debía aplicarla. U. t. c. prnl.
4. tr. Apartar a alguien de la vida virtuosa y honesta. U. t. c. prnl.
5. tr. Malversar fondos, defraudarlos.
Charlando ayer con Ro (lease entre lineas el amor de mi vida), me di cuenta de que estoy ulizando varias excusas para distraer mi atencion de lo que debo hacer, como por ejemplo este blog, donde a pesar de que me encanta escribir casualmente siempre que me siento y abro el apartado "publicar· una infinidad de dudas atacan mi mente desde la clasificacion mas acertada para el retraso mental hasta la orientacion sexual de las jirafas (que por cierto son bastante gays), por lo que me pierdo en los confines del ciberespacio y continuo posponiendo este momento. Voy a dejar de lado el "porque" e esta conducta y me enfocare en el "PARA QUE", de esta conducta, ¿que demonios hay en mi cabeza que no quiero confrontar?. Pero bueno para no aburrrilos con mis resistencias personales, y porque el texto que pongo a continuacion esta relacionado pero mucho mas coherente que lo que yo escribo los dejo en compañia del Sr. Jorge Bucay y la regla del oso idiota, es un texto obtenido de un libro con el pomposo nombre de "El camino de la felicidad" que tiene por objeto cuestionarnos sobre ese concepto en particular que aunque parece trivial resulta que es absolutamente crucial para nuestras vidas. Un abrazo a todos ustedes
Es evidente que las expectativas complican nuestra oportunidad de ser felices, tanto cuando se realizan como cuando no lo hacen. Si se cumplen, nos condenan a abandonarlas y crear nuevas y más grandes expectativas hasta toparnos con las que no se cumplan. Si desde el principio no se cumplen, sufrimos el dolor de la desilusión. Confundimos sueños con expectativas sin darnos cuenta de que mientras aquellos nos abren el mundo, éstas nos encierran en la espera pasiva de lo deseado. Y, sin embargo, nos aferramos sorprendentemente a ellas, ¿por qué? Debe ser porque nos han acompañado demasiado tiempo...
Si vives satisfecho, tener más pierde importancia.
Esto es válido tanto para los bienes materiales como para el sexo, la belleza, el prestigio o cualquier otra clase de posesión. La búsqueda de la serenidad de la mente, más que un eficiente desarrollo de estrategias para el éxito, supone un elevado nivel de sensibilidad y cierta conquista de desapego. Pero cuidado: paz interior no significa permanecer distante, desinteresado o vacío. De ninguna manera significa negar que debemos satisfacer muchas de nuestras mínimas necesidades básicas (alimentación, vestido, cobijo, seguridad personal).
Más bien es darse cuenta de que no necesitamos forzosamente acumular más dinero, más éxito ni más fama para ser felices; que podemos serlo sin tener un cuerpo perfecto, sin el mejor tapado de piel, sin el alimento exquisito preparado por el mejor chef y aun aceptando que no tenemos una pareja perfecta.
Eso suena fácil... pero ¿qué pasa si no puedo aceptar tener que renunciar a lo
que tanto deseo, si siento que no puedo armar mi prospecto de vida?
Habrá que pensar en aplicar alguna de las reglas básicas que enseña la experiencia de vida, mucho más allá del conocimiento de los libros, mucho más allá de la iluminación de los místicos. Usted tiene un deseo determinado. Usted quiere algo. Lo quiere con toda el alma, con todo su ser.
Sueña de día y de noche con tenerlo.
¡Bien!
Es hora de aplicar la regla del oso idiota.
¿Por dónde se empieza?
En primer lugar, la o del oso señala:
¿Usted quiere algo?
OBTÉNGALO
Obtenga lo que usted quiere.
¡Vaya por eso! ¿Qué es lo que busca?
“El amor de esa mujer… esta casa... ese trabajo..."
¡Vaya y obténgalo!
¡Haga todo lo que pueda para obtenerlo!
Juéguese la vida, corra un riesgo, comprométase con su deseo
Muy bien...
Pero uno puede darse cuenta de que es imposible obtenerlo que quiere.
Y esto es muy cierto.
¿Qué dice la regla en segundo lugar?
¿No puede obtener lo que quiere?
SUSTITÚYALO
La regla del oso dice: ¿No lo puede Obtener?
¡Sustitúyalo!
¡Sustitúyalo por otra cosa!
"Esta mujer no me quiere..."
¡Que lo quiera otra mujer!
"Esta otra tampoco me quiere..."
¡Busque un marinero! ¡Cómprese un perro!
"¡Ah... no! ¡Imposible sustituirlo! Porque como esta mujer no hay…”
¿Qué nos dice la regla en tercera instancia?
OLVÍDELO
¿No puede Obtener lo que quiere?
Muy bien.
¿No lo puede Sustituir?
Muy bien:
¡Olvídelo!
"Ah no... Imposible..."
¿Cómo "Imposible"? Obtener no... Sustituir no...
¡Olvídelo!
"No, doctor, ¡imposible olvidarlo!"
Ahhh... Si no lo puede Obtener, no consigue Sustituirlo y no quiere Olvidarlo...
La regla dice que usted... ¡es un idiota!
Alguien podría decir:"Bueno, yo no puedo decidir qué puedo olvidar."Quizá NO. Pero con toda seguridad lo que puede es decidir NO olvidar y quedarse pegado a lo que cree imposible. Y eso es lo idiota de nuestra neurosis. Por supuesto que puedo renunciar a casi cualquier deseo (y no estoy hablando de los sueños heroicos que pertenecen a otro capítulo, como ya veremos). No es razonable que viva sufriendo por no poder, por ejemplo, salir volando por la ventana. Eso es neurótico, es ridículo, es idiota.
Cuando se me ocurren estas cosas como "la regla del oso idiota" entiendo por qué algunos colegas me menosprecian. Es verdad que, cambiando un poco las palabras, el sentido común puede informarnos que lo dicho es absolutamente cierto... aunque quizá, como dicen algunos colegas, esté simplificando demasiado. Muchas veces me acusan de simplificar... ¡y creo que tienen razón! Lo hago con la conciencia de estar renunciando a cierta precisión, creyendo que es un buen sacrificio. Porque en la medida en que haya alguien que simplifique, cada quien podrá complicar la idea tanto como quiera para adaptarla mejor a sus creencias. Y porque sospecho que si todos complicamos demasiado las cosas, tal vez algunos no estén en condiciones de simplificarlas bastante.
Siempre me jacto diciendo que escribo como para que pueda entenderlo yo. casi nunca la realidad guarda armonía con las expectativas, salvo que tenga expectativas ancladas exclusivamente en estrategias futuras posibles de realizar, en cuyo caso yo ni siquiera las llamaría expectativas, preferiría denominadas "proyectos", La expectativa tiene que ver con el resultado, no con el camino. El proyecto tiene que ver con el camino, no con el resultado.
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julianlennontorreslemus dijo
5 Personas en linea!!!, es un record =)
15 Junio 2010 | 12:18 AM