Chakra 2 El agua
Pues bien aqui la segunda parte de este tutorial para abrir los Chakras, debo decir que aunque agradable no he tenido ningun milagroso despertar espiritual despues de unas semanas con el priomer chakra, pero me gusta la idea de tener las cosas un paso a la vez.
SEGUNDO CHAKRA El agua
El cambio Las
polaridades El movimiento El placer Las emociones La sexualidad Protección
Sensibilidad extrasensorial

Meditación de
agua
Primera fase
agua purifica tanto interior como exteriormente. Hazte con un vaso de agua y
siéntate en silencio a bebértela. Nota como se derrama dentro de ti. Siente el
frescor, el líquido, cómo cae en tu estómago. Imagina cómo empapa todo tu
cuerpo, tus venas, tus músculos, tu sistema digestivo. Moja un dedo y pásatelo por la cara notando la
humedad, la cualidad refrescante.
Segunda fase
paso siguiente vas a purificarte tú mismo. Es un ritual que debe ser completo y
gozoso. Sirve para ello una ducha, una bañera, un lago, un río e incluso una
sauna. Comprueba que todo lo que te rodea esté limpio; es difícil sentirse puro
en un medio ambiente donde impere la saciedad.
Cuando te hayas sumergido en el agua medita sobre cada una de las partes de tu
cuerpo, diciendo «Ahora mis manos quedan limpias: ahora mis pies quedan
limpios; ahora mi cara queda limpia, etc.», hasta hacerte uno con el agua.
Hecho esto visualiza cómo el agua se lleva todas aquellas cosas que no deseas
para ti. Si estás en un medio natural podrías arrojar algún objeto (no
contaminante) al agua para significar que reniegas de esa negatividad que no
quieres ver en tu vida. En un medio urbano, arrojamos por el desagüe alguna
cosa provista de valor simbólico, que puede ser un líquido.
Mientras te recreas en el baño con el agua a tu alrededor, piensa en los
ciclos de flujo y reflujo que ha tenido tu vida. Contémplate a ti mismo como un
instrumento del movimiento. Si tomaras distancia para contemplarte desde otra
dimensión, ¿qué pautas se observarían en tus movimientos a lo largo de la vida?
Piensa en las cosas de las que te gustaría librarte en este momento: hábitos
adquiridos, tendencias, recuerdos dolorosos, temores. Mira cómo fluyen para
salir de ti por el cordón, pasando por el fundamento, como un río que desemboca
en el mar, y cómo la lluvia viene a restablecer el nivel del río rellenándolo
de agua fresca.
Piensa luego en las cosas que te gustaría aportar a tu vida: nuevas pautas,
nuevas amistades, o acontecimientos deseables. Imagina que cae sobre tu cabeza
una catarata de agua que derrama sobre ti todas esas bendiciones. Absórbelas y
deja que empapen todo tu cuerpo.
7.
Yemaya (Yemonja) es la diosa del mar en África, la Gran Madre. «La visualizamos
como una mujer alta y hermosa, radiante y oscura, protectora y devoradora,
clara como el cristal y misteriosamente profunda.» Es la protectora, la
consoladora, la sanadora, la maternal, con un vientre tan ancho que le cabe
toda la vida. Sumergido en tu baño, imagina que te acuna y te protege esa gran
madre oceánica. Contémplate en el útero de la diosa, como si estuvieras a
punto de nacer. Pregúntale qué designios alberga para ti en este nacimiento, y
suplícale que sea suave y fácil. Acepta su protección, absórbela, imagina que
la compartes con otros. Dale gracias por haber nacido.
8.
Vístete con prendas limpias. Sírvete otro vaso de agua clara y bébelo despacio,
en silencio, meditando sobre a naturaleza cíclica del agua y en tu propia posición
dentro de esos cielos. Si te es posible, visita cuanto antes una gran extensión
de agua.
Túmbate de espaldas y relájate. Relaja especialmente las piernas, la pelvis y
la parte baja de la espalda. Flexiona las rodillas para acercar los pies a las
nalgas.
2. Deja
que las rodillas se separen poco a poco, y abre los muslos como cediendo al
peso de las piernas. Procura relajarte, y no separes las piernas más de lo que
te consienta la comodidad de la postura, que mantendrás durante dos minutos o
más.
3. Junta
luego las rodillas. Este movimiento debe ser también muy lento y suave,
respirando hondo en todo momento y procurando conservar la relajación. De esta
manera, nos ponemos en contacto con nuestra vulnerabilidad sexual, que
paradójicamente debe ser entendida antes de que podamos abrirnos por entero a
este nivel.
4.
Partiendo de esta postura, abre poco a poco y luego cierra las piernas,
inhalando al abrir y exhalando al cerrar, lo que quizá suscite una especie de
temblor o vibración en las piernas y la pelvis.

1.
Empieza de espaldas, con las piernas flexionadas. Balancea la pelvis arriba y
abajo al compás de la respiración, inhalando plenamente con el pecho y el
estómago, y exhalando a fondo. Hacia el final de cada exhalación, empuja
ligeramente con los pies en el suelo para que la pelvis se levante un poco,
apoyando en el piso la parte baja de la espalda.

Mecedora
pélvica segunda
una superficie blanda, como una colchoneta, realizar la misma serie de
movimientos pero con gran rapidez. En esta variante la pelvis sube y baja con
celeridad y aplicando toda la fuerza posible. Al mismo tiempo puedes exhalar
cualquier sonido que te parezca natural. Esto ayuda a descargar la energía
bloqueada.

Círculos de
cadera
adelanta la pelvis hasta situarla en coincidencia con el eje que pasa por tu
centro de gravedad.
2. Manteniendo las rodillas en postura flexible, haz
girar la pelvis en círculos primero pequeños, y luego cada vez más amplios.
Hay que tratar de no mover la cabeza ni los pies, y realizar la rotación sólo
con las caderas, procurando que el movimiento se produzca con la mayor
suavidad posible.

Elevación de
piernas
ejercicio que ayuda a movilizar la energía a través de la pelvis, subiendo a
veces hasta los chakras superiores. Es un clásico ejercicio Kundalini, y
tonifica maravillosamente. Es importante no tensionar los músculos a fin de
evitar las molestas agujetas. Procura permanecer en sintonía con tu cuerpo.
1.
Túmbate de espaldas y relájate. Eleva las piernas del suelo entre un palmo y
dos y sepáralas sin dejar de mantenerlas a esa altura.
2.
Júntalas, reposa, repite el movimiento. Seguramente querrás descansar después
de unas cinco repeticiones.
Después del descanso, sin embargo, levantarás las piernas juntas (y con las
rodillas rectas) hasta la perpendicular, y después las abrirás hacia los lados.
Repite el movimiento hasta que empieces a sentir cansancio. Hay que inhalar
cuando levantes las piernas y exhalar mientras descienden hacia el suelo.

Bueno espero que las disfruten, proximamente el siguiente Chakra: EL fuego




